SUBIDA DE LA LUZ: UN EXPOLIO A LA DIGNIDAD.


La bulimia de las “eléctricas” y la permisividad simoniaca del Estado, han perpetrado un navideño expolio bucanero a los “oscurecidos” españolitos. Ya no nos asombra nada. 
Esta última y execrable puñalada nos provocará, no lo dudéis, una extraña enfermedad cromático-oftalmológica: El rojo y gualda lo veremos todos en “blanco y negro”. Claro, la luz se atenúa y debemos ahorrar, habrá que consumir menos luz de “fuera” para encendernos “desde dentro”, iluminarnos, vamos. ¡Que además es gratis! 
Pero debemos hacerlo como una unidad que somos, no como luciérnagas solitarias y perdidas, plañideras y quejicosas. 
Que recuerden los Acebes, Aza, Custodio, Borrel, Boyer, González, Guindos, Imaz, Oreja, Mendizábal, Roca, Solana y demás exdiputados, presidentes, consejeros y “trabajadores de la nación” de uno y otro color, de centro, derecha, izquierda, arriba, abajo, periferia y del “interior”… el karma (“acción”) es la justa retribución que alcanza a todos, inexorablemente. Sí, incluso a los que después de usar nuestros votos democráticos a su antojo hoy “brillan” bajo la protección de “Repsol”, “Acciona”, “Gas Natural”, “Endesa”, etc. (Más de cuarenta, creo),
La compasión no significa dejarse avasallar sino todo lo contrario. 
Señalar la enfermedad es iluminar el camino hacia la salud. Querer el bien común es practicar la ecuanimidad y la justicia social. Sin sangre, por supuesto, pero quizá sí con lágrimas y mucho sudor. Y mucha luz… pero de la que surge de nuestro interior: inagotable, gratuita e infinita.

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