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Mostrando entradas de enero, 2010

POLÍTICAMENTE CORRECTOS.

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La verdad es así de cruda: vemos el problema y cerramos los ojos. Lo políticamente correcto es el Imperio Único. No disientas, no critiques, no señales la enfermedad, simplemente sonríe y trata de convencerte de que la vida es maravillosa, que tienes todos los derechos y ninguna obligación, que leer, reflexionar o respetarse a uno mismo es “cosa del pasado”. Guarda celosamente tu opinión. Porque si eres de derechas, eres un “facha aborrecible”. Si eres de izquierdas “un renegado convertido en burgués”… y todo ello por atreverte a decir que “si algo falla hay que buscar soluciones”. Es lógico, ¿no? Porque de seguir así, no hace falta ser un catedrático de sociología para aventurar un panorama de un mañana que ya es hoy, pero mucho peor. ¿Pesimista? En absoluto. Creo en la libertad, en la tolerancia y en los valoresdemocráticos como referentes para la convivencia. Pero también estoy convencido de que necesitamos recuperar valores éticos, cívicos, de convivencia y de respeto mutuo. Y eso…

PALABRAS BUDISTAS DE UN MONJE CRISTIANO.

No recuerdes, no reavives ningún “mal recuerdo”. El mal arrepentido está perdonado. La generosidad del amor presente repara el pasado. Olvida las acciones concretas. Basta mantenerte delante de Dios Padre, como pecador beneficiario de su infinita misericordia. El mal es “nada”. ¿Para qué acordarse? Piensa solamente en la gracia de Jesucristo que te ha salvado; en el olvido eterno de tus faltas, que Dios ha destruido. Él no colecciona pequeñeces. Guarda para Él un corazón filialmente contrito, receptivo y tierno.
Escritos Cartujanos. Las puertas del silencio.

HABLAR DE ESPERANZA...

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Puedo todavía hablar de esperanza y de ilusiones en un mundo que ha perdido su horizonte. Mi alma tiembla de espanto ante el holocausto imprevisible de Haití. En mis noches de reflexión me pregunto también acerca de la violencia verbal y física de una sociedad que lo mismo puede mostrar su lado más luminoso como caer en el pozo oscuro y tenebroso del crimen más abyecto. ¿Es el karma? ¿Castigo de Dios? ¿Simple azar sin sentido? No podría asegurarlo pero tengo una absoluta certeza: en medio del caos no hay que replegarse hacia la indolencia que anestesia las emociones sino poner en marcha la acción solidaria y enarbolar la bandera de la compasión como estandarte común. Más allá de tus ideas y creencias, no busques respuestas, abre caminos. Quizá sea la única forma de curar el alma colectiva de la humanidad.