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SUBIDA DE LA LUZ: UN EXPOLIO A LA DIGNIDAD.

La bulimia de las “eléctricas” y la permisividad simoniaca del Estado, han perpetrado un navideño expolio bucanero a los “oscurecidos” españolitos. Ya no nos asombra nada.   Esta última y execrable puñalada nos provocará, no lo dudéis, una extraña enfermedad cromático-oftalmológica: El rojo y gualda lo veremos todos en “blanco y negro”. Claro, la luz se atenúa y debemos ahorrar, habrá que consumir menos luz de “fuera” para encendernos “desde dentro”, iluminarnos, vamos. ¡Que además es gratis!   Pero debemos hacerlo como una unidad que somos, no como luciérnagas solitarias y perdidas, plañideras y quejicosas.  Que recuerden los Acebes, Aza, Custodio, Borrel, Boyer, González, Guindos, Imaz, Oreja, Mendizábal, Roca, Solana y demás exdiputados, presidentes, consejeros y “trabajadores de la nación” de uno y otro color, de centro, derecha, izquierda, arriba, abajo, periferia y del “interior”… el karma (“acción”) es la justa retribución que alcanza a todos, inexorablemen...

HIJOS DE REA Y CLONES DE BUDA

El budismo enseña que la libertad no debe entenderse como “poder hacer lo que queremos”, sino “tener menos necesidad de hacer por nosotros y más por los demás”. Este esfuerzo se convierte en “energía gozosa” o "virya", que fecunda las situaciones y las enriquece.  Eduardo Velásquez, autor de un ensayo sobre el budismo y la crisis económica, lo ha dejado muy claro. S us sabias palabras deberían ser meditadas por todos, incluidos los economistas que buscan una explicación-solución a la crisis que estamos viviendo: "Si pensamos que antes estábamos mejor, estamos equivocados; estábamos peor; estábamos creando las causas que nos han traído al presente. Si en diez años estamos mejor, es porque lo que hacemos hoy es mejor de lo que hicimos hace diez años. Si no entendemos esto, si no entendemos que la causa es más importante que el efecto, no podremos aprender en forma inteligente. Para cambiar el efecto hay que cambiar la causa, hay que entenderla. Tratar de cambiar el e...

SEMINARIO JIKIDEN REIKI

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¿CUÁNTO PESA TU RENCOR?

El tema de reflexión del día en el monasterio era el resentimiento. El maestro le había pedido a sus discípulos que llevaran a clase algunas patatas y una bolsa de plástico.  Ya en la sangha eligieron una patata por cada persona a la que guardasen resentimiento. Escribieron su nombre en ella y la pusieron dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran “pesadas” y otras “extremadamente pesadas”.   El ejercicio consistía en que durante una semana llevasen a todos lados esa bolsa pesada de patatas. ¡A todos lados! Y para dormir debían ponerla encima de ellos, en el pecho o vientre.  Naturalmente las patatas se iban deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento les mostró claramente el peso espiritual que cargaban a diario y como mientras ponían su atención en ella desatendían las cosas que eran más importantes. Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Este ejercicio es una gran metáfora del precio que pagamos a diar...

COMPASIÓN BUDISTA Y AGAPÉ CRISTIANO.

Tanto en el budismo como en el cristianismo el propósito final de la vida se dirige a la felicidad eterna del hombre después de la muerte (en el Budismo, esto significa liberarse del samsara; en el Cristianismo, esto significa retornar al Paraíso Celestial o el "Reino de Dios").  Las normas de vida del Budismo y del Cristian ismo nos llevan ambas a conductas éticas, a una filosofía existencial que puede ser compartida por todos, muy por encima de complicadas teorías o dogmas. Budistas y cristianos animan al hombre a hacer el bien en esta vida y le orientan a desarrollar una práctica moral, una “higiene de vida” que venga marcada por la bondad, y además proporciona el fundamento filosófico-práctico para conseguirlo.  Un cristiano puede seguir la filosofía budista sin entrar en contradicción con su fe, pues el budismo puede enseñarle técnicas muy valiosas que pueden ser integradas en la vida de cualquier cristiano, por ejemplo la “Meditación Metta Bavana” o meditación p...

SUERTE, DESTINO Y RESPONSABILIDAD

El camino que he aprendido a lo largo de mis años de tropiezos y búsquedas puede resumirse en:  * AGRADECER: A Dios todo lo que me ha dado y todo lo que me ha enseñado, me guste o no, gracias a la grandiosa dádiva del libre albedrío.  * CORREGIR: Errores propios en primer lugar, y los ajenos, cuando estuvo en mi mano poder hacerlo. Porque no hay que obligar ni persuadir, a nadie.  * AYUDAR: Indiscriminadamente. Sin evaluar merecimientos ¿Quién soy yo para juzgar?  * PERSEVERAR: En el camino emprendido y en mi conducta correcta, aunque no vea el fruto de mis actos de forma inmediata.  * PERDONAR: Mis ignorancias pasadas y los comportamientos propios que han causado dolor. Porque lo que he recibido en reciprocidad no está causado por las personas ni por Dios, sino por mi mismo.  * ABRIRME: A la tolerancia y al Amor, aunque no vea la Luz en mi entorno. Yo puedo ser la luciérnaga que atraiga otras pequeñas luminarias perdidas, pero intensamente r...

"MILIKI: HABÍA UNA VEZ UN HOMBRE...¡QUE ALEGRABA SIEMPRE EL CORAZÓN"!

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Se ha ido Miliki , el hombre que nos enseñó a reconciliarnos con el niño interior.  Antes le precedió Fofó hace ya muchos años y hace menos Gaby , en aquel Circo de Televisión que por primera vez hizo vibrar de ilusión a los niños (y no tan niños) a través de las grises pantallas catódicas de una sociedad que empezada a despertar de su letargo hipnótico común.  "Había una vez...¡Un Circo, que alegraba siempre el corazón"! (sic) Sí. Y hubo una vez un hombre-niño que sin expresar "grandes pensamientos" ni "altas filosofías" supo llegar al fondo del corazón de varias generaciones.  Miliki ha sido el heraldo y la impronta imborrable del camino de los Sabios. La sencillez y la humildad como virtudes indiscutibles.  Supo provocar la sonrisa espontánea y fresca que brota sin artificios previos ni grandilocuentes. Miliki fue un Maestro Zen que nos supo "reconectar" con la sencillez diáfana de una infancia nunca perdida. A niños y jóvenes. Ad...