POLÍTICAMENTE CORRECTOS.

La verdad es así de cruda: vemos el problema y cerramos los ojos. Lo políticamente correcto es el Imperio Único . No disientas, no critiques, no señales la enfermedad, simplemente sonríe y trata de convencerte de que la vida es maravillosa, que tienes todos los derechos y ninguna obligación, que leer, reflexionar o respetarse a uno mismo es “cosa del pasado”. Guarda celosamente tu opinión. Porque si eres de derechas, eres un “facha aborrecible”. Si eres de izquierdas “un renegado convertido en burgués”… y todo ello por atreverte a decir que “si algo falla hay que buscar soluciones”. Es lógico, ¿no? Porque de seguir así, no hace falta ser un catedrático de sociología para aventurar un panorama de un mañana que ya es hoy, pero mucho peor. ¿Pesimista? En absoluto. Creo en la libertad, en la tolerancia y en los valores democráticos como referentes para la convivencia. Pero también estoy convencido de que necesitamos recuperar valores éticos, cívicos, de convivencia y de respeto mutuo...